Calcular una hipoteca inversa no va de aplicar una “fórmula única”, sino de estimar cuánta liquidez puedes obtener con tu vivienda como garantía, según tu edad, el valor del inmueble y cómo quieres cobrar el dinero (capital, renta o mixto). Si entiendes qué variables pesan más y qué costes entran en juego, podrás comparar ofertas con criterio y evitar sorpresas.
Antes de empezar: qué significa “calcular” una hipoteca inversa
Cuando alguien busca calcular hipoteca inversa, normalmente quiere dos cosas: una cifra orientativa de dinero disponible y una idea clara de cómo evolucionará la deuda (capital + intereses + gastos) a lo largo del tiempo.
La estimación se apoya en tres pilares: edad de los titulares, valor y características de la vivienda y modalidad de cobro. A partir de ahí, cada entidad aplica sus criterios (porcentaje máximo sobre el valor, tipo de interés, comisiones, condiciones de la vivienda y del mercado local).
Variables clave que determinan el cálculo
En una hipoteca inversa, las variables no “suman puntos” todas por igual. En la práctica, las que más mueven la aguja son edad y valor del inmueble, y después entran los ajustes por ubicación y modalidad elegida.
| Variable | Qué afecta | Cómo suele influir |
|---|---|---|
| Edad (1 o 2 titulares) | Porcentaje máximo que podrías obtener y el horizonte de la operación | A mayor edad, más capacidad de liquidez (en términos generales) |
| Valor estimado / tasación | Base sobre la que se calcula el importe disponible | A más valor, más margen de préstamo (si el resto encaja) |
| Localización (código postal) | Elegibilidad y condiciones | Puede limitar la operación si el mercado local no cumple criterios |
| Estado registral y cargas | Viabilidad y costes | Una situación compleja puede reducir el importe o exigir trámites previos |
| Modalidad de cobro | Cómo recibes el dinero | Capital único, renta mensual, mixto o línea: cambia la deuda acumulada |
| Interés y comisiones | Coste total | Impacta directamente en la deuda final (especialmente a largo plazo) |
En Mayor Solución solemos ver que el error más común es fijarse solo en “la mensualidad” o en “el capital inicial” sin mirar el coste total estimado y las condiciones que lo disparan o lo moderan según cada caso.
Cómo hacer un cálculo orientativo sin simulador (en 5 pasos)
Si quieres entender el mecanismo antes de usar herramientas, este método te da una visión clara de qué depende de qué. No sustituye un estudio, pero te ayuda a llegar con buenas preguntas.
1) Estima el valor de tu vivienda (y asume que después habrá tasación)
Empieza por una horquilla razonable basada en mercado, pero asume que el cálculo final tomará como referencia una tasación. Si la vivienda tiene particularidades (estado, ocupación, elementos registrales), conviene detectarlas desde el inicio para no basar decisiones en un número “optimista”.
2) Define titulares y edad (si sois dos, cuenta el perfil que más condiciona)
Con uno o dos propietarios, la edad influye en el porcentaje y en el horizonte. En estimaciones conservadoras, piensa que el cálculo se apoya en criterios actuariales y que la combinación de edades puede cambiar el resultado.
3) Elige modalidad de cobro: capital, renta o mixto
El mismo “máximo disponible” puede convertirse en formatos distintos. Lo importante es entender que cada euro dispuesto se suma a la deuda y genera intereses según la estructura del producto.
- Capital único: recibes una cantidad al inicio.
- Renta mensual (temporal o vitalicia): cobras cada mes durante un periodo o de por vida (según diseño).
- Mixta: parte inicial + renta mensual.
- Línea de disposición: vas usando el dinero cuando lo necesitas hasta un límite.
En Mayor Solución, cuando el objetivo es flexibilidad (gastos variables, cuidados, reformas por fases), suele encajar mejor una estructura que permita disponer por tramos o combinar capital y renta, siempre que la oferta concreta lo contemple.
4) Proyecta el coste: interés + comisiones + gastos
Este punto es el que más se “olvida” en cálculos rápidos. La deuda final no es solo lo que recibes, sino lo que recibes más los costes asociados. Como orientación, pregunta siempre por:
- Tipo de interés y cómo se capitaliza.
- Comisión de apertura (si aplica) y otras comisiones.
- Gastos de formalización y trámites vinculados a la operación.
- Condiciones de amortización (si se puede cancelar antes, total o parcialmente).
La diferencia entre dos ofertas “parecidas” suele aparecer aquí: no en el titular grande, sino en la letra pequeña del coste.
5) Anticipa escenarios de salida (tuyos y de herederos)
Una hipoteca inversa se piensa con escenarios: vivir muchos años, necesitar más liquidez a mitad de camino, vender la vivienda antes, o que sean los herederos quienes decidan. Un cálculo responsable incluye qué opciones hay al vencimiento y cómo se liquidaría la deuda.

Cómo calcular con un simulador (y qué datos te pedirá)
Los simuladores están pensados para darte un primer rango y, en algunos casos, mostrar diferentes alternativas. Lo habitual es que te pidan edad, valor estimado de la vivienda y ubicación (por ejemplo, mediante código postal). Según el enfoque del simulador, puede añadir preguntas sobre el objetivo (mejorar el día a día, reforma, cuidados, cancelar deudas, etc.).
El resultado suele presentarse como: importe en pago único, renta mensual estimada o combinación, junto a avisos de que se trata de una simulación orientativa y sujeta a validación.
Ojo con esto al interpretar el resultado
Un simulador es útil para comparar, pero no “firma” nada. Asegúrate de entender:
- Si el cálculo asume vivienda libre de cargas o contempla hipoteca previa.
- Si el resultado es máximo teórico o una propuesta prudente.
- Qué parte del coste está incluida (interés, comisiones, gastos) y cuál no.
En Mayor Solución, cuando revisamos simulaciones con clientes, casi siempre afinamos el resultado al contrastar situación registral, propiedad real y detalles del inmueble que el formulario no puede captar.
Ejemplo práctico de cálculo (orientativo) para entender el mecanismo
Imagina una persona de 78 años con una vivienda valorada en 300.000 €. La entidad podría establecer que el máximo disponible sea, por ejemplo, un porcentaje del valor (este porcentaje varía según política de riesgo y perfil). Si, a modo didáctico, fuese un 30%, el máximo disponible sería 90.000 €.
Con ese “techo”, la persona decide cobrar en renta durante 15 años: 90.000 € / (15 × 12) ≈ 500 € al mes. Importante: esta cuenta es solo para visualizar el reparto; en una oferta real se ajusta por estructura del producto, costes, intereses y condiciones.
La clave del ejemplo no es el número, sino la lógica: valor y edad definen un máximo; la modalidad transforma ese máximo en una forma de cobro; y el coste (interés y gastos) determina la deuda acumulada con el tiempo.
Checklist de documentos y datos para calcular mejor (y más rápido)
Si vas a pedir un estudio, llevar la información ordenada ayuda a obtener una estimación más realista desde el minuto uno. Prepara:
- DNI y fecha de nacimiento de titulares.
- Dirección completa y código postal.
- Nota simple o información registral básica (titularidad y cargas).
- IBI y recibos básicos de la vivienda (si los tienes a mano).
- Situación de la vivienda: uso como habitual, estado, reformas relevantes.
Con nuestros clientes, en Mayor Solución trabajamos con este checklist porque reduce “idas y vueltas” y acelera lo importante: comparar ofertas reales y escoger la que encaje con los objetivos familiares.
Preguntas que deberías hacer sí o sí antes de decidir
Si dos propuestas parecen similares, estas preguntas suelen destapar la diferencia de verdad. Apúntalas:
- ¿Cómo se calcula exactamente el importe máximo disponible y qué lo puede reducir?
- ¿Qué tipo de interés aplica y cómo se capitaliza?
- ¿Qué costes incluye la estimación (comisiones, tasación, notaría, etc.)?
- ¿Puedo cancelar antes? ¿Hay comisión o condiciones?
- ¿Qué opciones tendrán mis herederos y en qué plazos?
Cuando estas respuestas están claras, el cálculo deja de ser una cifra aislada y se convierte en una decisión financiera bien encuadrada.
Cuándo pasar de “cálculo” a “estudio personalizado”
Si tu objetivo es tomar una decisión (no solo curiosidad), el salto al estudio merece la pena cuando: quieres comparar ofertas, hay dos titulares con edades diferentes, existe alguna carga, o necesitas optimizar la modalidad (capital + renta) para un objetivo concreto.
Si lo que buscas es avanzar con seguridad, puedes apoyarte en expertos en hipoteca inversa para revisar tu caso, traducir la letra pequeña y aterrizar el cálculo en números que tengan sentido para tu situación y la de tu familia.
En la práctica, calcular una hipoteca inversa bien hecho significa entender cuánto puedes obtener, cuánto costará y qué opciones habrá en el futuro. Cuando esas tres piezas encajan, la decisión se vuelve mucho más sencilla: eliges la modalidad que te da tranquilidad hoy sin hipotecar la flexibilidad de mañana.